Llegaron al centenar las cartas que
Tomás Guido recibió de José de San Martín a lo largo de treinta y
tres años, o sea en el lapso corrido entre 1816 y 1849. Hasta el
presente, tan abundante e importante correspondencia nunca había sido
publicada en su total cantidad y con sus textos íntegros, sin
mutilación o desfiguración alguna. El mérito de haberlo hecho lo
ostenta de ahora en más la doctora Patricia Pasquali, integrante de las
Academias Sanmartiniana y Nacional de la Historia.
Ciertamente, desde las últimas
décadas del siglo pasado las mencionadas cartas fueron parcialmente
publicadas, como lo hizo en primer término Carlos Guido Spano, hijo de
don Tomás, pero en ningún caso se dio a la estampa el conjunto, con el
debido respeto tanto a la forma como al fondo.
Hacerlo le exigió a la doctora
Pasquali muchas horas de paciente labor en el Archivo General de la
Nación, donde se conservan esas cartas cuidadosamente encuadernadas
como parte integrante del denominado Fondo Tomás Guido. Pero digamos ya
que la distinguida historiadora no se limitó a ser mera transcriptora,
sino que compuso una Introducción que permite seguir el ser y el obrar
de San Martín desde su regreso en 1812 a la tierra de su nacimiento
hasta su gestión gubernativa en Cuyo hasta avanzado 1815, concepción
del Plan Continental mediante, o sea hasta poco antes iniciarse el
cambio de correspondencia entre el futuro Libertador y quien, a la
postre, sería justamente tenido por su mejor amigo.
La autora reparte el epistolario en
ocho capítulos, correspondiendo el primero a la preparación del cruce
de los Andes y el último a la etapa final de su ostracismo, que se
cierra con la carta escrita en Boulogne-Sur-Mer con fecha 9 de enero de
1849.
Entre las transcripciones del
epistolario, la Dra. Pasquali introduce párrafos textuales o síntesis
de las cartas enviadas por Guido, como también una precisa información
sobre lo que va sucediendo en el tiempo propio de cada uno de los ocho
capítulos, con precisas referencias a uno y otro personaje y a los
hechos que se dan en el entorno rioplatense, americano, europeo o
propiamente argentino.
No cabe referirse puntualmente a cada
una de las cartas del Libertador, o por lo menos a algunas de ellas,
pero sí se debe señalar que su lectura es inomitible para conocer
cabalmente, entre otros asuntos, sus dichos y sus juicios sobre
política, ideología y sociabilidad tanto del Viejo como del Nuevo
Mundo.
La historiadora Patricia Pasquali
merece reconocimiento, de cuantos quieren ahondar en el estudio de la
vida y la obra del Padre de la Patria, por el aporte, el gran aporte,
que hizo con este libro en su homenaje en las vísperas de cumplirse el
sesquicentenario de su deceso.
Enrique Mario Mayochi