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  Sección: "La Memoria de Desmemoria"

 

MURIÓ EN MONTEVIDEO LUCE FABBRI

 

Murió el pasado 19 de Agosto. Tal vez no corresponda decir que la noticia nos tomó por sorpresa. A los 92 años, se supone, el ciclo vital de cualquier ser humano puede considerarse cumplido. Ocurre que, en este caso, nos toca despedir a alguien que en nada se parecía a un ser humano cualquiera. Quienes tuvimos la alegría de compartir largos ratos con ella (un privilegio del que, por fortuna, gozaron muchos), podemos dar fe de ello. Y quienes hayan accedido simplemente a la lectura de sus distintos trabajos, también podrán ufanarse –con todo derecho— de haberla conocido y no en una pequeña medida, puesto que la misma vida de Luce estaba puesta en los numerosos libros, folletos y artículos que escribió, y en las entrevistas que concedió a investigadores uruguayos y a los varios que llegaron desde otras partes (Brasil, Italia, etc.), interesados en escuchar su palabra; Desmemoria publicó en su número 7 la que le realizáramos en el verano de 1995.

Entre sus numerosos trabajos (¿emprenderá alguien, algún día, la tarea de recopilarlos?) hay que destacar Camisas negras, El anarquismo más allá de la democracia, El antiimperialismo entre dos guerras, La poesía de Leopardi, o sus ediciones críticas de El Príncipe, de Maquiavelo y la Divina Comedia, de Dante Alighieri, o la más reciente y personal biografía de su padre, Luigi Fabbri. Storia d’un uomo libero. Siempre fiel a sus convicciones anarquistas, desde la docencia de historia y literatura (que ejerció durante décadas, con bajo perfil y altísimo sentido de la ética) alentó siempre a los jóvenes investigadores, exhortándolos a aventurarse en la exploración de nuevos temas: el autodidactismo obrero (proyecto en el que trabajaba actualmente), el papel jugado por la legación del gobierno fascista italiano en el golpe de Terra en 1933, entre otros. Afirmaba que el conocimiento de la historia abría el camino hacia el desarrollo de la conciencia de libertad en el hombre. Nada menos.

Lo usual sería, por último, manifestar nuestro deseo de que Luce, lo que ella representó y el gran vacío que deja, no sean olvidados. “Pero ¿cuánto dura el recuerdo?”, se pregunta su coetáneo y compatriota Norberto Bobbio en De senectute, un libro conmovedor: “respecto del deseo o esperanza de inmortalidad, ¡cuán breve en el tiempo es el recuerdo! Sólo pocos humanos, grandes en el bien o en el mal, dejan recuerdos indelebles y son llamados enfáticamente, en efecto, ‘inmortales’. Pero ¿y los otros, los infinitos otros cuyo recuerdo se ha perdido para siempre?”. Rescatar del olvido a esos “otros” que tanto interesaban a Luce Fabbri será, seguramente, la mejor forma de mantener encendida su llama.

Wilson González – Cecilia Robilotti

Montevideo

 

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