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Sección: "La Memoria de Desmemoria" |
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APORTES AL DEBATE SOBRE EL ORIGEN DE SAN MARTIN |
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Para Desmemoria, por Diego Herrera Vegas y Hugo Chumbita * El debate sobre la filiación de San Martín no ha hecho sino comenzar, y aunque tuvo gran repercusión en los medios, Desmemoria tiene el mérito de ser la primera revista de historia que asumió el tema con rigor en sus páginas. No es un tema banal. Es una cuestión trascendente para la cultura de nuestro país, donde padecemos un resquebrajamiento de la cohesión social, donde está en tela de juicio la conciencia del pasado y donde lo que se está desmoronando son las falsedades de la historiografía "oficial". El caso del origen de San Martín conmueve porque suscita una profunda reflexión al respecto. Divide aguas entre los que quieren mantener la política de la historia del proceso de organización nacional y los que queremos revisar nuestra historia. Ese es en última instancia el dilema. Lo que está en juego es la forma de concebir nuestra identidad colectiva, es decir, algo que en tiempos mejores llamábamos la patria. Creemos que estas dimensiones del asunto, que no se han expresado aún en toda su proyección, nos exigen tratarlo con prudencia y responsabilidad, dejando de lado mezquindades de corto alcance. Pero como "quien calla, otorga", no podemos dejar de contestar las impugnaciones. No tenemos la verdad absoluta, pero nos dedicamos hace años a estudiar la historia argentina y latinoamericana y hace muchos meses que estamos empeñados en una búsqueda en la que gradualmente se va haciendo la luz. El objeto de los siguientes párrafos es recapitular algunos pasos de la polémica, entresacados de la multitud de opiniones vertidas, y rectificar errores puntuales en que han incurrido nuestros refutadores, en beneficio de los lectores interesados en saber de qué se trata. Recapitulemos 1.- Desmemoria publicó en su Nº 26, del 2º cuatrimestre de 2000, la ponencia que defendió Hugo Chumbita en el II Congreso Internacional Sanmartiniano (Buenos Aires, 14-16 de agosto de 2000) sobre "El origen de San Martín y su proyecto americano", en la cual se presentan antiguas y nuevas evidencias de que José de San Martín habría sido en realidad hijo natural del marino español don Diego de Alvear y Ponce de León con una indígena misionera, quien según la tradición oral popular fue Rosa Guarú, recordada también como nodriza del niño en Yapeyú. Uno de los elementos probatorios son las memorias de Joaquina de Alvear, nieta del brigadier Diego de Alvear e hija del general Carlos de Alvear. 2.- Replicando a ese texto, en la misma edición de Desmemoria se publicaron unas "Reflexiones críticas" de Diego Sarcona, quien se desempeñó como secretario de la Comisión del Congreso Sanmartiniano donde se discutió la ponencia, cuyo argumento principal es la suposición de que Diego de Alvear no podía estar en Yapeyú en la época en que fue concebido San Martín. 3.- Florencia Grosso, autora de una biografía de Remedios de Escalada, y Otilia Vázquez de Castro, reiteraron tal argumento en sendas cartas al diario La Nación publicadas el 23 y 26 de agosto de 2000. 4.- Patricia Pasquali, autora de una reciente biografía de San Martín que se ciñe al clásico canon mitrista, escribe en la página web de Desmemoria (febrero de 2001) una nota en la que repite -mal- el argumento de Sarcona y además impugna las memorias de Joaquina de Alvear en virtud de una causa judicial por insania en la que se la declaró incapaz. Rectifiquemos 1º. NO MEZCLAR LA HACIENDA.- Si se trata de debatir la historia, dejemos de lado la biografía novelada de García Hamilton, cuyo enfoque liberal posmoderno no compartimos y nos llevaría al espinoso terreno de la mezcla de literatura e investigación, desviándonos del tema. La tesis del origen mestizo de San Martín apareció esbozada en un libro anterior de Chumbita (Jinetes rebeldes, febrero de 2000) y se expuso con mayor fundamento en la citada ponencia al Congreso Sanmartiniano (donde no fue rechazada por unanimidad, como dice Sarcona, ya que hubo numerosas y ostensibles abstenciones en la votación de tan discutible procedimiento). Asimismo, se difundió en un artículo del suplemento Zona del diario Clarín del 16 de julio de 2000, en el que dimos a conocer los manuscritos de Joaquina que se hallan en poder de Diego Herrera Vegas. 2º. ¿CUANDO NACIÓ SAN MARTIN?.- Se equivoca Sarcona al sostener que está probada la fecha de nacimiento de San Martín, y que ésta surge de su propia correspondencia (donde él se contradijo no menos de tres veces: véanse sus cartas a Tomás Guido del 1º/2/1834 y 20/8/1843 y al mariscal Castilla del 11/9/1848). Mitre se contradice a sí mismo en su biografía de San Martín consignando dos fechas distintas del natalicio, 25 de febrero y 16 de marzo. También se equivocó Pasquali en su libro biográfico al invocar como prueba una partida de bautismo inexistente. Sin un enfoque crítico, los investigadores suelen caer a menudo en las trampas u ocultamientos de la historiografía olímpica que se ha tratado de imponer durante mucho tiempo como verdad sagrada o científica. Lo único que puede afirmarse con seriedad es que San Martín nació alrededor del año 1778. 3º. ¿CUANDO FUE ALVEAR A YAPEYU?.- Diego de Alvear llegó al Rio de la Plata como alférez de la fragata "Rosalía" en una escuadra naval que ancló en Montevideo el 10 de noviembre de 1774, según su foja de servicios y otros documentos concordantes a los que se refieren quienes han elaborado su biografía, desde Sabina de Alvear y Ward, Paul Groussac y Gregorio F. Rodríguez hasta Pedro Fernández Lalanne, a los cuales nuestros refutadores parecen no haber leído bien. No vino de España con la expedición de Cevallos (1777), como afirma Pasquali repitiendo un viejo error de Pedro de Angelis, sino tres años antes. Pudo haber estado en Calera de las Vacas cuando aún estaba allí la familia San Martín-Matorras. Pudo haber llegado a Yapeyú y sus alrededores entre 1775 y 1778, cuando actuó en diversas comisiones militares por la Banda Oriental y el rio Uruguay. Entre abril de 1777 y junio de 1778 hay constancia de que estuvo en Montevideo y Buenos Aires, y es perfectamente posible que también en Yapeyú, en recorridos preliminares a la tarea que le encomendaron de dirigir una partida demarcadora de límites (aunque ésta emprendió sus exploraciones más tarde, en 1784, cuando él fue ratificado como primer comisario). El viaje por las costas del Brasil que invoca Sarcona no lo emprendió antes de 1779, cuando resurgieron las hostilidades con los portugueses y británicos. 4º. LA TRADICION FAMILIAR DE LOS ALVEAR. Los documentos probatorios de la paternidad natural de Diego de Alvear fueron al parecer ocultados y/o destruídos, pero el hecho fue un secreto a voces en el seno de la familia. Así lo demuestran los testimonios que hemos recogido de varios miembros de diferentes ramas familiares que no se conocían entre sí, en particular Simona Verger Socas y Alvear, Magdalena Christophersen y Ramón Santamarina, descendientes directos de don Diego. Oponer a esto la peregrina conjetura de que todo provendría de una calumnia de Carlos de Alvear, dirigida en definitiva contra su propio padre, resulta francamente absurdo. 5º. ¿QUIEN ENCONTRO EL EXPEDIENTE?.- El "descubrimiento" del expediente Nº 84 del Juzgado Civil de Rosario, donde el marido de Joaquina pidió en 1877 ser nombrado tutor de su esposa, es atribuído por Pasquali al abogado Víctor H. Nardiello. En realidad el expediente fue localizado por Diego Herrera Vegas, quien en diciembre de 2000 obtuvo por las vías reglamentarias las copias del Archivo del Museo Histórico Provincial, como parte de la investigación que realizamos para la edición comentada de las memorias de Joaquina, de próxima aparición por Editorial Vergara. Es evidente que alguien, enterado de nuestra consulta al Archivo, actuó como correveidile de Pasquali, pero resulta de mala fe atribuirse el mérito del hallazgo. 5º. LA MANIA DE JOAQUINA.- Según el informe de dos médicos de Rosario designados por el juez para examinarla, Joaquina de Alvear padecía lo que en su época se denominaba "erotomanía", un tipo de trastorno mental estudiado por los psiquiatras franceses E. Esquirol y G. de Clérambault, que no perturbaba su memoria, pero que al liberarla de ciertas inhibiciones probablemente le indujo a realizar una confesión a sus descendientes y transgredir los prejuicios de la sociedad de su tiempo que vedaban hablar de ciertas cosas. Es ésta una materia muy ardua para resumirla en pocas líneas, sobre la que deberán opinar los especialistas y que acrecienta por cierto la importancia de conocer mejor la vida y la apasionada personalidad de Joaquina. No nos detendremos aquí en otros equívocos que han aparecido publicados, en honor a la claridad del debate. Todo ello intentamos exponerlo y explicarlo en su contexto histórico, con suficiente amplitud y el necesario análisis crítico de las fuentes, en nuestros trabajos que se editarán en los próximos meses, donde proporcionaremos mayores elementos de juicio y revelaciones adicionales, considerando también las relaciones entre San Martín y Alvear y el destino de la madre india Rosa Guarú. Valgan estas notas como anticipo, y mientras tanto les pedimos paciencia a quienes les interese llegar al fondo del asunto. Buenos Aires, 1º de marzo de 2001 * El ingeniero Diego Herrera Vegas fue presidente del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas y de la Academia Americana de Genealogía, y es autor de numerosos estudios de su especialidad sobre familias porteñas y latinoamericanas. El doctor Hugo Chumbita, profesor de Historia argentina y latinoamericana en la UNLPam y de Derecho público en la UBA, publicó diversas obras de historia social y política, entre ellas "Jinetes rebeldes", que obtuvo el Premio Mallea del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
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